En 2027 se habilitaría en la avenida Galo Plaza Lasso, en el norte de Quito, un carril exclusivo para buses dirigido a cualquier tipo de transporte público.

Se aplicará entre El Labrador y Carcelén en sus carriles externos, los cuales serán reforzados para ser exclusivos del transporte público con el objetivo de reducir el tiempo de viaje en ese eje vial. Los trabajos empezarían en mayo de 2026.

La avenida Galo Plaza Lasso es una de las principales arterias viales en el norte de Quito.

Según la Secretaría de Movilidad, se reforzará la infraestructura por la cantidad de buses que pasarán por ese carril y habrá señalización en la vía pública, pues es una zona en la que hay ingresos a viviendas y locales comerciales.

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Los carriles exclusivos, según el Plan Maestro de Movilidad Sostenible del Distrito Metropolitano de Quito 2022-2042, son espacios en la vía segregados físicamente y destinados a la circulación de vehículos de transporte público de pasajeros ubicados en la parte central de la calzada.

Estos carriles mejoran la circulación del transporte y reducen significativamente los tiempos de viaje de los usuarios.

Beneficios y justificación del carril exclusivo

Juan Francisco Arias, especialista en ingeniería de transporte, sostuvo que el objetivo de un carril exclusivo es permitir que el transporte público tenga un tiempo de viaje menor, es decir que evite el tráfico que generan los vehículos livianos y particulares, que son la mayoría.

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Indicó que, al contar con un carril exclusivo, el transporte público puede reducir su tiempo de viaje, lo que permite que sus usuarios, las personas que menos recursos tienen y menos espacio ocupan en la vía, lleguen rápidamente a sus destinos.

En la avenida Galo Plaza está planteado el proyecto conocido como Labrador-Carapungo, que buscaba extender el trole hacia la última localidad, en el extremo norte de la urbe, expresó.

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Ese proyecto preveía la construcción del carril exclusivo en el centro de la avenida Galo Plaza hasta llegar al redondel de Carcelén y después, con una variante de una vía, ir a Carapungo.

Agregó que en esa arteria se pueden aplicar carriles exclusivos de forma muy práctica porque existe una capacidad vial extremadamente grande.

Experiencia piloto y desafíos

Para esta primera implementación en la avenida Galo Plaza Lasso se hizo un piloto de carril exclusivo en 2023 en un tramo de la autopista General Rumiñahui, entre Alma Lojana y El Trébol, en el suroriente de la capital.

La Secretaría de Movilidad estimó que el recorrido en ese tramo, que duraba unos 20 minutos, se cubrió en 6; pero si se compara la avenida Galo Plaza Lasso con la autopista Rumiñahui, en la primera hay mayores espacios para circulación.

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Además, en el caso de la autopista Rumiñahui, aquel es un trabajo que se tiene que hacer coordinadamente con la Prefectura de Pichincha, la institución que administra esa vía.

Para Arias, si se traslada ese mismo concepto a la autopista hay una capacidad vial más limitada. Esto porque existen tres carriles: dos de subida en el sentido Quito-valle de los Chillos y uno de bajada en horas de la mañana, y dos de bajada y uno de subida en horas de la tarde.

A su criterio, lo que realmente se requiere es desatar los nudos críticos que tiene especialmente en El Trébol.

“Y en ese plan integral sí se podría encontrar una forma de incluir segmentos de carril que permitan que los buses mejoren sus tiempos, pero la configuración actual de la vía, y por su volumen de tráfico, realmente no tiene las condiciones que permitan generar un carril exclusivo para buses como la Galo Plaza”, apuntó.

La autopista Rumiñahui conecta Quito con el valle de los Chillos y viceversa. Foto: Carlos Granja Medranda

La visión del transporte público en Quito

En la ciudad habría alrededor de 3.700 buses, pero más de 400.000 vehículos livianos. La congestión, por lo tanto, se produce por el volumen de automotores livianos que circulan en la ciudad.

Es preferente el transporte público, expresó, porque es un medio que contamina mucho menos, ya que transporta a 80 personas y debe tener los espacios suficientes para circular.

Lo importante, apuntó, es generar un plan para tener nuevos accesos hacia el hipercentro de Quito y ver cómo se coordina con el transporte público. Entre ellos existe uno con estudios avanzados de administraciones anteriores que debe implementarse: la vía a Gualo, Puembo, Tababela.

Luis Borja, especialista en transporte, expresó que muchos habitantes del valle de los Chillos no usan el vehículo particular por elección, sino por obligación. Adujo que la baja calidad del transporte público y la ausencia de una red interna de buses los ha convertido en usuarios cautivos del auto.

La mayoría de las rutas, añadió, solo recorren las vías principales, dejando amplios sectores sin conexión real y eficiente.

En ese contexto, expuso, plantear carriles exclusivos o un BRT (bus de transporte rápido) por la autopista Rumiñahui es técnicamente viable y necesario, pero no puede hacerse de forma aislada.

La autopista, comentó, por su diseño vial y sección existente permite la implementación de carriles exclusivos sin requerir mayores cambios de infraestructura y se presta incluso para una evolución futura hacia un sistema BRT.

Sin embargo, un corredor BRT entre Quito y los Chillos, mencionó, solo funcionará si se acompaña de una red interna que conecte barrios y centralidades del valle con el sistema principal. (I)