Es una tradición ecuatoriana que en Fin de Año, a lo que el reloj marca las 12:00 y comienza el Año Nuevo, las familias se reúnan a ver monigotes arder. Mientras algunos menos temerarios se aventuran a lanzar camaretas y explosivos al fuego, los que se quedan al margen se desean Feliz Año Nuevo entre besos y abrazos.