El 26 de julio de 2022, los restos de una mujer fueron hallados en una zona de Sauces 9, en el norte de Guayaquil. Medicina Legal realizó el levantamiento del cadáver, que fue registrado con el código 1684-2022.

Durante años, esos restos permanecieron sin identificar. La Policía los registró como NN, debido a que en ese momento no se conocía la identidad de la víctima.

La desaparición de Jeniffer Banguera

Seis meses antes de ese hallazgo, una familia buscaba desesperadamente a una mujer desaparecida: Jeniffer Banguera. Sus parientes señalaban que había sido vista por última vez en la casa de su amiga Andreína L., también ubicada en Sauces 9.

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Jeniffer frecuentaba el departamento donde vivía Andreína. Dormía allí. Cuando desapareció, Andreína contó a la familia que la joven había sido recogida por un taxi. Desde entonces, no hubo noticias claras sobre su paradero.

Un giro inesperado en la investigación

El caso dio un giro en octubre de 2025, cuando un hallazgo estremecedor se registró en el departamento de Andreína. En ese inmueble fue encontrada descuartizada su madre, y Andreína fue capturada como sospechosa de ese crimen.

Nuevos indicios vinculan a Andreína

Las sospechas sobre una posible vinculación de Andreína con la desaparición de Jeniffer cobraron más fuerza cuando, durante un allanamiento en esa propiedad, la Policía encontró una tarjeta bancaria a nombre de Jeniffer Banguera. El inmueble había sido intervenido para el levantamiento de los restos de la madre de Andreína.

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Con esos nuevos indicios, la Policía retomó las versiones de familiares y allegados, lo que permitió reconstruir la última ruta conocida de la víctima y establecer como punto de interés la vivienda de Andreína L.

Análisis forense y digital

Con autorización de la Fiscalía, los investigadores ingresaron al centro de privación de libertad donde Andreína L. permanecía recluida para realizar intervenciones sociológicas. En ese proceso se analizaron su comportamiento, su entorno y sus posibles vínculos con los hechos investigados.

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Además, la Policía efectuó un análisis de información digital, incluidas comunicaciones en redes sociales y mensajería instantánea, lo que permitió detectar patrones irregulares posteriores a la desaparición.

Confirmación de identidad y presunta responsabilidad

Como parte de las diligencias, se tomó una muestra biológica de la madre de Jeniffer para practicar un análisis de ADN y compararlo con el cadáver registrado con el código 1684-2022. El resultado arrojó compatibilidad genética positiva, lo que confirmó la identidad de Jeniffer Banguera.

A partir de estos elementos, los investigadores establecieron la presunta responsabilidad de Andreína L. como victimaria en este caso. Actualmente, ella cumple una sentencia de 40 años de prisión por el crimen de su madre.

La Policía sostiene que la procesada presenta un perfil delictivo. En la actualidad permanece recluida en La Roca.

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