Era el 17 de octubre de 1922 cuando trabajadores de la empresa de ferrocarriles The Guayaquil and Quito Railway Company presentaron un pliego de peticiones en el que solicitaban alza de salarios y mejores tratos en sus sitios de trabajo. El gerente de la compañía, el norteamericano John C. Dobbie, no aceptó las peticiones, por lo que los obreros declararon una huelga que terminaría el 26 de octubre con la aceptación de los pedidos de los trabajadores.