En Quito, dos instituciones implementan tecnología ambiental innovadora para la restauración de áreas afectadas por incendios forestales.

La Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y el Fondo Ambiental de Quito aplican esta tecnología mediante el uso de drones forestales que dispersan semillas de especies nativas para fortalecer la reforestación en quebradas y microcuencas priorizadas.

Semillas se usan para recuperar zonas afectadas por incendios forestales. Foto: Cortesía

Contexto de los incendios forestales en Quito

Jorge Obando, especialista de bosques de la Secretaría de Ambiente del Municipio de Quito, indicó que en 2024, se quemaron 2.560 hectáreas por incendios forestales.

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Con esos antecedentes, la entidad municipal lanzó un fondo concursable para incluir innovación y tecnología en la restauración de áreas afectadas por incendios forestales.

Acotó que la Universidad Católica presentó el proyecto de dispersión de semillas con dron forestal en áreas afectadas por incendios forestales.

Se priorizaron las áreas que deben ser restauradas. Es así que en Itulcachi, en la parroquia de Pifo, un incendio afectó 402 hectáreas, siendo la cuenca del río Chiche y sus afluentes, dos quebradas las afectadas, que tienen pendientes de 50 grados, inaccesibles para el ser humano.

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La fase inicial del proyecto incluye la restauración de 40 hectáreas afectadas por incendios forestales: 26 en el río Chiche y 14 en la comuna ancestral Marcopamba La Raya-Chilibulo.

Obando agregó que se pretende dispersar 133.000 semillas de especies nativas y que puedan germinar 44.000 plantas. Se han dispersado semillas de quishuar y de llantén.

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Las primeras son propias del bosque alto andino y tolerantes a condiciones extremas como un incendio forestal.

A la vez tienen flores ricas en néctar, que sirven de alimento para los polinizadores, como aves, insectos, mariposas.

El llantén permite mantener la humedad del suelo, por lo que reduce los efectos de los incendios.

La PUCE y la evolución de la restauración ecológica

Julio César Benítez, coordinador del proyecto de restauración ecológica de la PUCE, sostuvo que la universidad, desde el 2021, lleva adelante un proyecto de restauración ecológica a través de la siembra de plantas en las diferentes provincias donde tiene sedes.

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Hasta el 2025, acotó, 1′200.000 plantas han sido sembradas. Sin embargo, se dieron cuenta de que la metodología de siembra de plántulas ya no alcanza para compensar el nivel de deforestación que existe en el país, es decir, la tecnología y las circunstancias han hecho que los procesos de deforestación cada vez vayan creciendo exponencialmente.

Por ello, iniciaron procesos de investigación en nuevas metodologías, y una de esas es la dispersión de semillas con dron forestal. En Europa se usa desde aproximadamente 10 años, y en Latinoamérica hay experiencias en Brasil y Argentina, comentó.

Tecnología de drones y peletización de semillas

En Ecuador, la dispersión de semillas con dron forestal tiene dos niveles de desarrollo de ciencia y de tecnología, según Benítez.

El primero, un aparato especializado, basado en inteligencia artificial y robótica que permite no solamente la carga de esas pelotas de semillas, sino sobre todo la planificación, a través de inteligencia artificial, de recorridos para la dispersión en función de las características, por ejemplo, de quebradas o dependiendo del ecosistema que se vaya a intervenir.

Es un dron, equipo adquirido a una empresa internacional especializada.

La segunda línea de ciencia y tecnología que se desarrolla es que los drones forestales no solo dispersan semillas, sino que la semilla, por un lado, debe tener un proceso de pregerminación previa, y sobre todo, tiene un proceso de peletización, es decir, la semilla está envuelta en un sustrato específico que es el que provee todos los nutrientes y condiciones necesarias para que esa semilla finalmente pueda implantarse.

Este proceso de pregerminación y de peletización es el que permite el éxito, pero sostuvo que no funciona por el momento con todas las especies. Por eso, indicó que hay que hacer un proceso de investigación para determinar, en cada ecosistema, cuáles son las especies más apropiadas y cuál es el proceso específico.

Equipos especializados se usan para dispersar semillas. Foto: Cortesía

Implementación y proyecciones futuras

Acotó que hubo una convocatoria a fondos concursables que tiene el Fondo Ambiental del Municipio de Quito, la universidad participó, ganó el concurso y se implementa ese proyecto.

La idea es aplicarla en 40 hectáreas del Distrito Metropolitano de Quito y específicamente en dos sectores de quebradas: uno en Itulcachi con 26 hectáreas y otro en Chilibulo, con 14 hectáreas.

“Lo interesante de la metodología es que permite un proceso de restauración ecológica 100 veces más rápido, pero sobre todo, permite acceso a quebradas, acantilados u otros espacios donde normalmente sería imposible o muy caro contratar personal para poder descender y hacer la siembra de las plántulas”, dijo.

Expresó que la información de cuáles son las especies y cuáles son las recetas de la peletización quedará para hacer procesos de restauración a través de dispersión de semillas.

A futuro se espera ir generando un catálogo completo en cada ecosistema para saber cuáles son las especies más apropiadas, convenientes y la receta específica de la peletización, aunque, mencionó, eso implica un proceso de investigación de muchos meses o años.

La primera etapa de peletización terminó, es decir, ya están hechas las pelotas de semillas y está iniciando el proceso de dispersión. Esto, mencionó, es variable porque depende mucho del clima que haya, y antes se realizan constataciones físicas de que sea apropiado.

En noviembre del 2026 terminará el proyecto, pero previamente habrá monitoreo físico, con fotografía satelital y fotogrametría.

Obando expresó que las especies arbóreas crecen a mediano plazo, de 2 a 5 años para evaluar su crecimiento. (I)