“Ahora que dejan traer hasta un televisor de 60 pulgadas sin pagar impuestos estoy pensando en encargar uno a un familiar que se va a Estados Unidos en noviembre”. Ese es el plan de Marina, quien hace meses quiere cambiar su pantalla de 32 pulgadas por una más grande, pero los precios de la marca y especificaciones que busca no están al alcance de su presupuesto.