Con vehículos que recorren la ciudad para asuntos logísticos y entrega de ciertos productos, los directivos de una empresa porteña evaluaron los gastos anuales que demandaba tener una flota propia. Tras las evaluaciones de los rubros que destinaban para mantenimientos, reparaciones, stock de repuestos y otros, llegaron a la conclusión de que para su giro de negocio era mejor rentar una pequeña flota.