En su última actualización, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estimó que la economía de Ecuador crecerá un 2,4 % en 2026.
La proyección representa una leve mejora frente a la previsión inicial del 2,2 %, anunciada en diciembre pasado.
En relación con los promedios para la región, para América del Sur se prevé un rendimiento del 2,4 % (por debajo del 2,9 % registrado en 2025) y para América Latina del 2,2 %.
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La organización publicó su más reciente evaluación este lunes, 27 de abril, en la cual señala que las economías de América Latina y el Caribe (ALC) crecerían en promedio un 2,2 % en 2026, lo que representa una leve revisión a la baja respecto del 2,3 % estimado en diciembre de 2025.
“Este resultado refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global”, resume la Cepal.
Señala que en 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración.
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Si los pronósticos se cumplen, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3 %, expone la Cepal, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.
La Cepal resume en cinco elementos los factores que incidirán en el desempeño de ALC:
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- Un contexto internacional más restrictivo
El aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto bélico en Medio Oriente han elevado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.
En las primeras tres semanas de abril, el precio del petróleo se disparó un 74 % por encima del valor promedio de diciembre.
El aumento de los precios de los alimentos y la desaceleración del crecimiento de los principales socios comerciales de la región (como la zona euro, China e India), sumado a un menor dinamismo del comercio internacional, se traduciría en un contexto de mayor inflación y de reducción de las perspectivas de crecimiento.
- Demanda agregada interna contenida
Se espera un menor dinamismo del consumo privado, con una moderada recuperación de la inversión.
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Asimismo, debido a que la actividad económica tendrá menos fluidez, se proyecta un crecimiento mesurado del empleo en torno al 1,1 % en 2026.
- Desempeño heterogéneo de la actividad económica entre países y subregiones
Nueve países crecerían un 4 % o más; ocho, entre un 3 % y menos del 4 %; trece se expandirían por debajo de ese nivel y tres registrarían contracciones, observó la Cepal.
A nivel subregional, en el Caribe, de habla inglesa o neerlandesa, el crecimiento se estima en un 5,6 %. El resultado está principalmente influenciado por el buen desempeño que se prevé de Guyana (16,3 %); sin ese país, el promedio regional esperado sería del 1,2 % en comparación con el 2,0 % de 2025.
- Persisten riesgos relevantes
La Cepal advierte que las previsiones de crecimiento podrían afectarse si se materializan ciertos riesgos: la persistencia de condiciones financieras restrictivas, presiones inflacionarias asociadas al alza de precios energéticos y de los alimentos, la volatilidad en los mercados internacionales, la vulnerabilidad de los países a choques externos y la debilidad de la demanda interna en varias economías de la región.
Además, en algunos países también podrían influir restricciones externas; el acotado espacio de políticas y las debilidades institucionales podrían afectar el desempeño económico.
- Desafíos estructurales
Un bajo crecimiento tendencial, una alta exposición a choques externos y la necesidad de fortalecer los motores internos de crecimiento son algunos de los desafíos estructurales identificados.
La Cepal sugiere ampliar la movilización de recursos internos y externos y fortalecer la gobernanza para impulsar políticas que dinamicen la inversión, aumenten la productividad y fortalezcan la resiliencia macroeconómica en un entorno global cada vez más incierto. (I)




