El país se acomoda a los racionamientos de energía de hasta diez horas diarias y asimila las consecuencias sociales y económicas de los apagones. Mientras, se espera que las lluvias sean más frecuentes y que avancen con celeridad los procesos que lleva la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) para adquirir nueva generación de energía que disminuya el déficit eléctrico.