El Acuerdo de Comercio Recíproco que Ecuador firmó con Estados Unidos se analizará internamente con el sector empresarial en mesas técnicas -sector por sector- para entender en detalle las oportunidades y las preocupaciones.
El ministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones, Luis Alberto Jaramillo, se reunió esta semana con miembros del Directorio del Comité Empresarial Ecuatoriano para revisar y comentar los alcances del acuerdo.
El presidente del Comité Empresarial, Juan Carlos Navarro, comentó que el ministro fue bastante claro en que este acuerdo con Estados Unidos es un paso estratégico para posicionar al país como un socio confiable y de largo plazo en uno de los mercados más importantes del mundo.
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“Nos explicó que el enfoque ha sido abrir oportunidades de acceso para la oferta exportable ecuatoriana, especialmente en sectores donde tenemos ventajas competitivas, y al mismo tiempo establecer mecanismos de transición para los sectores sensibles”, indicó.
Y se acordó avanzar en mesas técnicas sector por sector. Esto “es clave, porque aquí no se trata de una foto política, sino de entender en detalle los impactos reales y trabajar soluciones específicas”.
Navarro aseguró que el mensaje del ministro fue claro: el acuerdo no es un punto de llegada, es un punto de partida que requiere ajustes, acompañamiento y trabajo conjunto con el sector privado.
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Las expectativas del sector empresarial dijo que son altas, pero también realistas: “Por un lado, vemos una gran oportunidad de consolidar a Ecuador como un aliado estratégico de Estados Unidos, lo que puede traducirse en más inversión, más exportaciones y mayor integración a cadenas globales de valor. Ese es el lado positivo, el país no puede quedarse fuera de estas dinámicas”.
Pero sostuvo que no se puede ignorar que hay sectores productivos que tienen preocupaciones legítimas. “No todos parten de la misma capacidad de competir, y por eso es fundamental que este acuerdo venga acompañado de políticas públicas claras: productividad, financiamiento, innovación y tiempos adecuados de adaptación”.
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Y por eso destaca un punto clave: la necesidad de una agenda interna productiva sólida.
“El mundo está cambiando rápido en materia de comercio exterior, y no basta con firmar acuerdos; necesitamos preparar al país para competir. Eso implica mejorar costos logísticos, facilitar el acceso a crédito, impulsar la transformación digital y generar condiciones reales de competitividad”, agregó Navarro.
El sector empresarial espera que este proceso no sea estático: Que el Gobierno mantenga una escucha activa, como ya se ha planteado, y que las mesas técnicas se traduzcan en medidas concretas para mitigar impactos y potenciar oportunidades.
“El objetivo es uno solo: que el acuerdo le sirva al Ecuador en su conjunto, no solo a ciertos sectores”. (I)
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