Lourdes Rosales agonizó durante un mes en una clínica privada de Guayaquil, en los días en que fue el centro de la pandemia en Ecuador. Contrajo el nuevo coronavirus pero no pudo tratarse en el saturado sistema público de sanidad. Detrás de su muerte asoma la ruina para su familia.
En el tiempo que Lourdes estuvo luchando, la cuenta trepó hasta los 51 000 dólares. Finalmente, falleció el 21 de abril.