Es un tribunal ético, se adelanta en aclarar su presidente, Alberto Acosta, economista porque ‘nadie es perfecto’ como dice sobre sí mismo, al referirse al Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza que sesionó este fin de semana en la capital peruana y que aglutina a organizaciones sociales “empeñadas en hacer realidad los derechos de la Madre Tierra”.