Coexisten el uno junto al otro en medio de vías, parques, urbanizaciones, malecones y hasta explotaciones mineras. Por un lado, el uno crece fragmentado en terrenos baldíos o en las partes altas de los cerros. Del otro costado, las copas de sus árboles se elevan en las riberas de los ramales del estero Salado como una densa masa de vegetación.