La llegada de la época invernal y el incremento de las precipitaciones en Ecuador, impulsadas por el fenómeno de El Niño, configuran un escenario de alto riesgo para la salud animal.

La humedad constante, el empozamiento de agua en los hogares y la proliferación de vectores multiplican las amenazas para perros y gatos.

Según coinciden especialistas clínicos, las consultas en los centros veterinarios aumentan exponencialmente durante este periodo debido a afecciones del sistema respiratorio, problemas dermatológicos y patologías parasitarias.

Publicidad

Cuadros respiratorios

Estas enfermedades encabezan las estadísticas, de acuerdo con Fabricio Zamora, propietario de la Veterinaria Zamora. “Son las primeras enfermedades que se presentan en las mascotas. Varios pacientes llegan a diario con procesos respiratorios desde una laringitis hasta una neumonía, son problemas severos”, expone.

La severidad de los cuadros varía considerablemente, dice. Por ejemplo, en etapas iniciales se observan molestias leves como congestión nasal o tos seca, tratadas con antibióticos y antiinflamatorios o corticoides durante una semana. Sin embargo, cuando la patología evoluciona hacia una tos fuerte con acumulación de secreción de moco, se requieren nebulizaciones y lavados nasales.

Lluvias en Guayaquil: cómo proteger a perros y gatos de enfermedades e inundaciones

En casos graves con fiebre, decaimiento agudo e inflamación pulmonar visible por ecografía, es indispensable la hospitalización e intrahospitalización del paciente. En felinos destacan infecciones virales como el herpesvirus y el calicivirus, mientras que en caninos la bacteria Bordetella desencadena afecciones bronquiales complejas, señala.

Publicidad

Publicidad

Además, la combinación de ambiente húmedo y calor altera el equilibrio de la piel de las mascotas. Entre las consultas más frecuentes se encuentran las dermatitis bacterianas, las infecciones por levaduras, la dermatofitosis y las alergias cutáneas, manifestadas a través de picazón intensa, enrojecimiento, mal olor, descamación y pérdida de pelaje.

Las patas de los animales resultan vulnerables al caminar sobre superficies mojadas o permanecer en patios con mal drenaje.

Zamora aclara cómo actúa el entorno sobre las extremidades: “Las bacterias normales que debe haber en la microbiota de la piel, en condiciones de humedad e irritación, se van a multiplicar y generan un problema, que no es que el hongo del piso le vaya a las patas, sino que la microbiota de la piel se multiplica”.

Amenazas invisibles

El invierno favorece la eclosión de huevos de garrapata en suelos húmedos y la proliferación de mosquitos.

Las picaduras de garrapata transmiten hemoparásitos o parásitos sanguíneos como Ehrlichia, Babesia y Anaplasma, los cuales destruyen glóbulos rojos y plaquetas.

Esto ocasiona anemia, fiebre, decaimiento y pérdida de apetito y puede ser mortal si no se realiza un diagnóstico mediante exámenes de sangre, afirma María Soledad Cedeño, médica veterinaria de la clínica Vet.

Publicidad

Mochila de emergencia para mascotas: qué debe contener y cómo actuar ante un sismo

Además, dice que la picadura de mosquitos puede transmitir microfilaria, responsable de la enfermedad del gusano del corazón.

Cedeño menciona también a la leptospirosis, enfermedad bacteriana transmitida al ingerir o entrar en contacto con agua o lodo contaminado con orina de roedores, y resalta la peligrosidad de esta infección.

“La leptospirosis es superimportante porque se transmite al ser humano. Esta es transmitida a través del agua o lodo en contacto con la orina de roedores... Puede ocurrir daño renal, hepático y hasta la muerte”, dice.

Asimismo, el consumo de agua estancada en charcos propicia parasitosis gastrointestinales por giardia, amebas y strongyloides, haciendo necesaria la desparasitación preventiva cada tres meses.

Los especialistas afirman que hay que prestar mucha atención al estado de salud de nuestras mascotas.

Guía de higiene, manejo del pelaje y medicación

Para reducir el impacto del clima invernal, los veterinarios sugieren cortar el pelo del can en razas de pelaje denso o largo que habitan en exteriores, que sea una altura media (dejando aproximadamente dos dedos de longitud) y nunca afeitar al ras, ya que la radiación solar puede provocar quemaduras o lesiones de piel.

En cuanto al baño, de preferencia semanales con un buen secado y mantener un cepillado diario para proteger el manto ácido natural de la piel.

Como medida preventiva se recomienda que las mascotas no salgan a la calle o que se reduzca lo más posible el paseo durante la cuarentena.

Cedeño indica que este debe ser minucioso; si se emplea secadora de cabello, debe ser únicamente con aire a temperatura normal o fría, dado que el aire caliente irrita la piel.

Para la limpieza diaria de las patitas tras paseos, recomiendan usar champú cosmético, evitando paños húmedos de uso personal cuyo contenido químico pueda provocar gastritis si el animal se lame.

Y otro punto para Cedeño es no automedicarlo y mejor acudir donde un profesional.

“Pedimos a las personas que por favor no automediquen a sus mascotas, sea perro o gato. Porque yo sé que es muy fácil darle la pastilla para la garrapata o el desparasitante, pero muchas veces estas pastillas están escondiendo alguna enfermedad. Entonces, acudan al veterinario para recibir la asesoría adecuada según el peso y la condición del animal”, aconseja Cedeño. (I)