El Ciclo Solar 25, el vigésimo quinto ciclo solar desde 1755, está en pleno desarrollo y alcanzará su máximo solar entre finales de 2024 y mediados de 2025, indica el Observatorio Astronómico de Quito de la Escuela Politécnica Nacional.
Este ciclo solar trae consigo un aumento en la actividad solar, lo que genera fenómenos importantes tanto para la ciencia como para la vida cotidiana en la Tierra.
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El ciclo solar es un proceso natural que dura aproximadamente 11 años, durante el cual el campo magnético del Sol se invierte y su actividad aumenta, lo que genera fenómenos como manchas solares, llamaradas solares y eyecciones de masa coronal (CME), detalla la entidad.
Estos eventos se incrementan durante el máximo solar, momento en el cual la actividad del Sol alcanza su punto más alto. El Ciclo Solar 25, que comenzó en diciembre de 2019, alcanzará su máximo entre 2024 y 2025, lo que traerá consigo un aumento significativo en los fenómenos solares.
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Manchas solares
Las manchas solares _características del Ciclo Solar 25_ son regiones más frías y oscuras causadas por la intensa actividad magnética del Sol. Durante el máximo solar, el número de estas manchas solares aumenta, lo que indica una mayor actividad que puede generar llamaradas solares y eyecciones de masa coronal, capaces de lanzar grandes cantidades de partículas cargadas hacia la Tierra.
Impacto en la tecnología
Durante el máximo solar, el aumento de partículas energéticas provenientes del Sol puede generar tormentas geomagnéticas al interactuar con el campo magnético de la Tierra, lo que podría afectar comunicaciones satelitales, GPS, e incluso las redes eléctricas.
Aunque estos fenómenos no representan un riesgo directo para las personas en la superficie terrestre, sí pueden provocar interrupciones temporales en tecnologías dependientes de la radiación solar.
Además, la radiación ultravioleta (UV) e infrarroja puede aumentar durante los periodos de alta actividad solar. Estos incrementos pueden tener efectos tanto positivos como negativos en la atmósfera terrestre. Por un lado, pueden contribuir al calentamiento de las capas superiores de la atmósfera y alterar la ionosfera, lo que afecta las comunicaciones por radio. Por otro lado, también pueden generar auroras más brillantes y visibles en latitudes más bajas.
Radiación en las ciudades
El observatorio indica que a pesar de que el máximo solar no aumenta directamente los niveles de radiación UV en la superficie terrestre, la actividad solar sí influye en la cantidad de radiación cósmica que puede penetrar la atmósfera. Esto afecta principalmente a vuelos comerciales de gran altitud o satélites, donde las partículas solares pueden generar riesgos adicionales. Sin embargo, en la superficie terrestre, los niveles de radiación UV dependen más de la posición del Sol y las condiciones atmosféricas.
Radiación UV en la superficie terrestre
La radiación UV que llega a la Tierra no se ve directamente afectada por el máximo solar, pero factores como la capa de ozono desempeñan un rol clave en la protección contra esta radiación. Si la capa de ozono está debilitada, más radiación UV puede alcanzar la superficie, aumentando los riesgos de quemaduras solares y cáncer de piel.
En días despejados, especialmente en ciudades a gran altitud, donde la atmósfera es más delgada, los niveles de radiación UV pueden ser más intensos, por lo que es fundamental usar protección solar.
Influencia del clima en los niveles de radiación
Los niveles de radiación UV también dependen de las condiciones climáticas locales, como la nubosidad y la contaminación atmosférica. La nubosidad puede bloquear parte de esta radiación, pero en días despejados, especialmente en zonas de gran altitud, la exposición a radiación UV puede ser mayor.
Por ello, se recomienda estar atentos a los niveles de radiación y tomar las medidas adecuadas, como el uso de bloqueadores solares y ropa protectora.
Protección del campo geomagnético
El campo geomagnético terrestre actúa como un escudo protector contra las partículas cargadas provenientes del Sol. Sin embargo, durante las tormentas geomagnéticas generadas por eyecciones de masa coronal, este campo puede verse perturbado, afectando satélites y sistemas eléctricos.
Las auroras boreales y australes, fenómenos visuales que resultan de estas perturbaciones, también se vuelven más intensas y visibles en latitudes más bajas. (I)