Todo conductor sabe que los retrovisores deben ir adecuadamente ajustados para poder mirar hacia atrás, y esto nos permite tomar decisiones para mantener o corregir la dirección. En pocas palabras, es necesario mirar hacia atrás para avanzar con seguridad. Por eso, considerar en retrospectiva el año que culmina es necesario para categorizar nuestras vivencias y saber proyectarnos hacia el que inicia.
Ha sido un año muy complejo; lo sabemos perfectamente. Sin embargo, eso no lo convierte en un periodo para olvidar. Aunque no está de más pedirle al nuevo año que se calme un poco.
Iniciando la retrospectiva —con tu cuadernillo de apuntes a la mano— pregúntate: ¿cuáles fueron las cinco experiencias que te ayudaron a convertirte en un mejor profesional? Si puedes, colócalas en orden de mayor a menor importancia, e indica por qué han sido tan valiosas y de qué manera te ayudaron a crecer.
Ahora, ¿cuáles son las cinco personas que fueron una inspiración o un aporte fundamental durante el 2024? Puedes mencionar familiares, amigos, profesionales, colegas de trabajo, conferencistas. Asimismo, detalla de qué manera fue valioso su aporte para tu construcción personal.
Finalmente, ¿cuáles consideras que han sido tus cinco aportes más valiosos durante este año que culmina? ¿De qué manera estos ayudaron a las personas? Anótalos y, además, explica la manera en que te gustaría proyectarlos en el nuevo año. Hay personas a las que les gusta anotar lo que hay que dejar atrás. Hazlo solo si consideras necesario apuntar ese pasado que no debería repetirse.
La vida es un don precioso, por lo que vale recordar que tendremos 365 oportunidades para hacer que nuestra existencia sea valiosa. Y esto, mis queridos lectores, se consigue con un desarrollo personal que debe verse reflejado en el servicio a los demás. ¡Que Dios los bendiga y que tengan un muy feliz año nuevo! (O)