Una planta milenaria del Nuevo Mundo es la Lagenaria siceraria, conocida como lec en México y totumo, cumbo, jícaro o tecomate en Centroamérica. Sus frutos tienen diferentes formas y tamaños según la subespecie.
Dice mi colega mexicano, compadre y maestro botánico León Ibarra González que “maya que no usa lec no es maya”, y con él, que la siembra actualmente, conversamos sobre esta planta que, según pruebas de radiocarbono, existía en América ¡hace 10.000 años!
Según cuenta mi compadre León, los descendientes mayas de Quintana Roo y Chiapas, al sur de México, usan sus lecs a diario para poner las tortillas de maíz y que se mantengan frescas y blandas, lo cual es una tradición que no se pierde ni se puede perder.
En Centroamérica, los tecomates aún se usan en el campo como cantimploras para llevar agua y aguardiente, tapando el hoyo con un elote o tuza de maíz.
Pero sus usos son múltiples en recipientes, artesanías, instrumentos musicales, para tomar mate en Argentina, etc.
Esta planta rastrera de origen africano llegó a América hace miles de años, posiblemente porque sus frutos flotan en el mar y las corrientes la transportaron a nuestro continente.
La planta fue identificada y descrita por primera vez en América por el doctor Antonio Molina, reconocido botánico hondureño y nuestro querido profesor del Zamorano.
Conservo en mi casa tres tecomates de Honduras como recuerdo de dicho gran maestro de muchas generaciones de zamoranos y como recuerdo de mi segunda patria.
¡Compadrito, no se olvide de mis semillas! (O)













