Recuerdo perfectamente la primera vez que un manto de ceniza proveniente del Tungurahua cubrió la ciudad. En todos los medios de comunicación se difundían instrucciones de cómo protegerse y deshacerse de la ceniza, pues ese acontecimiento era algo totalmente nuevo y desconocido. Sin embargo, una semana después, alcancé a ver una persona vendiendo unos frascos de vidrio perfectamente etiquetados mientras exclamaba “¡Compré la ceniza del volcán!”. Lo que para muchos había sido un problema, para él fue una oportunidad de generar ingresos.

Hoy nos encontramos en una situación similar, pues la crisis energética, los incendios y la falta de agua son el común denominador de las malas noticias, generando desánimo y pesimismo. Frente a esto, ¿cómo poder visualizar una oportunidad?

Primero recordemos que, mientras la crisis es pasajera, nuestra familia y las amistades son para toda la vida. Por eso, generar distanciamiento por temas sociales o políticos es absolutamente innecesario. Cuidemos, por lo tanto, la forma como nos aproximamos para no generar más tensiones que las que la misma situación ya lo hace.

Segundo, debemos discernir qué problemas podemos resolver y cuáles están fuera de mi alcance. Y, de esta forma, poder concentrar nuestro esfuerzo en aquello que sí se puedo solventar, como, por ejemplo, cuidar nuestro propio estado de ánimo. Luego, revisar qué ajustes o cambios puedo realizar en el negocio o actividad preguntándome ¿qué necesitan las personas?, ¿por qué pagarían en esta situación? Conocí a alguien que, ante la falta de electricidad, cambió la preparación de sus pedidos hacia un asador. El resultado fue sencillamente espectacular.

Finalmente, es posible que las mejores ideas salgan de buenos diálogos. Por eso, no perdamos de vista la unión y solidaridad que tanto nos ha caracterizado en los momentos difíciles. Ecuador es un país bendecido, y sin duda saldremos adelante con oración, esfuerzo y —como siempre— mucha creatividad. (O)