Ella pertenece a una generación dorada. A finales de la década de los 80, y cuando su carrera comenzaba a despegar, Naomi Campbell fue parte de un momento histórico donde las mujeres cuyo trabajo era caminar sobre una pasarela de repente alcanzaron un nuevo estatus social y mediático equivalente, entre otras cosas, a volverse una celebridad. Las personas empezaron a mirar más allá de las prendas o el diseñador que lucían para comenzar a verlas directamente a ellas. Había nacido la supermodelo.