Y el cuento (nunca mejor dicho) se acabó. O se confirmó matemáticamente que se ha acabado lo que ya se había acabado hace semanas. O más bien, si seguimos esa lógica, lo que nunca había llegado a comenzar. Fue en Phoenix, lo cual tiene su simbolismo: los Suns ganaron como quisieron (121-110 con un magro 70-49 entre el segundo y el tercer cuarto) y liquidaron la última bala (insisto: matemática, no real) de sus odiados Lakers. Es, para los Suns, la constatación (otra vez matemática, también era cuestión de tiempo) de que esta es la mejor temporada de su historia. Ya tienen 63 victorias (63-16), una más que la mejor versión del equipo del Seven Seconds Or Less y que aquel tremendo finalista de 1993 que dirigía un Charles Barkley MVP.