Por entonces, 1979, Diego Maradona aún no había cumplido los 19 años y no era más que una promesa. Gran promesa, eso sí. Llevaba tres años jugando en Argentinos Juniors, una especie de Rayo Vallecano de Buenos Aires, y había sido dos veces máximo goleador del campeonato argentino. Recientemente había ganado el primer Mundial Juvenil que organizó la FIFA, más los premios al máximo goleador y al mejor jugador. Ya antes de eso había sido varias veces internacional argentino con César Luis Menotti, aunque del Mundial de 1978 se quedó fuera.