Gustavo Alfaro, el ‘cazador de utopías imposibles’, no ha tenido nada de tiempo para ser festejado como flamante entrenador de Costa Rica. Dejó de ser novedad. Con apenas dos partidos oficiales y con escaso tiempo al mando de la selección tica, el periodismo y la afición le apuntan por el porcentaje de responsabilidad que tiene en las dos palizas consecutivas dadas por Panamá.