Hago una firme promesa: no volveré a escribir sobre el tema del Clásico del fútbol nacional. La necedad de querer inventar uno nuevo es tan trillada que no queda duda de que se trata de una maniobra de mercadeo por parte de los dirigentes de un club. Además, los argumentos que se exhiben desde hace doce años no convencen a nadie. Los estadios seguirán llenándose hasta las banderas para vivir las incidencias del único Clásico del país: Barcelona vs. Emelec. Tan irrefutable es esta verdad que hasta la FIFA reconoce que en Ecuador es el enfrentamiento de los clubes del Astillero guayaquileño el único catalogado como tal.