No hay fútbol en este tiempo (no sé si lo que vimos en 2024 fue fútbol) y hay que aprovechar la pausa para escribir historias; capítulos del vivir deportivo guayaquileño de antaño que merecen ser conocidos por los aficionados, a excepción de los neófitos “analistas” de hoy que creen que el pasado no sirve para nada.