Hace ya mucho tiempo Humberto Montalván y Roberto Frydson, del club Bancentral, me invitaron a una mañana deportiva en las instalaciones de esa entidad, en Durán. Esa visita me produjo un deslumbramiento, no solo por su elegancia del sitio, sino también por la calidad de las instalaciones deportivas: piscina, gimnasio, canchas de varios deportes, camerinos, todo era de primera. En eso irrumpió ese cataclismo moral e institucional al que llamaron Revolución Ciudadana.