No le hagan caso al resultado, no es demostrativo. El derbi de Mánchester (United 0 - City 2) fue en verdad una paliza táctica de los ciudadanos que merecía tres o cuatro goles más. Y una vieja pero siempre vigente moraleja futbolística: el conjunto está por encima de las individualidades. Sean estas cuales fueran. Arrancar un fin de semana bien temprano con un café y un choque de esta envergadura es un programa imperdible. Se despedazarán cambiando ataque por ataque, piensa uno frotándose las manos. Nada que ver. Hubo un solo EQUIPO: el City. Al término de la primera parte las estadísticas daban 68 % de posesión de balón al City (el visitante). Parecía más; era un monólogo.