“Yo soy técnico y ustedes periodistas; no pueden opinar como entrenadores porque no lo son”. La frase, potente, directa, la expresó Ricardo Gareca ante los reporteros chilenos que le discutían cuestiones tácticas en conferencia de prensa el 9 de octubre pasado. Chile iba último en la eliminatoria y los colegas se sintieron con derecho a darle una breve cátedra sobre la función. A un profesional que fue dieciocho años futbolista de grandes equipos (Boca, River, América de Cali, selección argentina) y que lleva treinta dirigiendo, con éxito, en clubes y selecciones. Y le rebatían individuos que no pasaron del nivel de la canchita de la esquina.