Jugador sin aspavientos, habla lo mínimo, como si no quisiera molestar. Hace goles sin que nadie le llame goleador, crea juego sin el cartel de creativo, es un guerrero indomable con una suave sonrisa tipo Mona Lisa, no se golpea el pecho gritando yo, yo, yo… Lidera en silencio, corre y pelea desmintiendo al documento. Karim Benzema se ha erigido en una figura colosal del fútbol y ya merece largamente un Balón de Oro, algún reconocimiento que lo perpetúe, pues sin duda es uno de los grandes centrodelanteros de todos los tiempos.