Faltaban 8 minutos más el descuento en el Estadio Olímpico de Montjuïc. El FC Barcelona vencía al Espanyol 1-0 en el derby de Cataluña y el cuarto árbitro, desde el costado, marcó cambio: sale Deco, entra el número 30, Lionel Messi, un chico de 17 años. Fue el 16 de octubre de 2004. Ese día, sin que nadie lo advirtiera, un genio hacía su estreno en el fútbol profesional. El tiempo iba borrando la fecha, luego la leyenda de Leo la convirtió en efeméride. Pasaron dieciocho años.