Intuíamos que Argentina compondría su mejor presentación en el torneo y lo habíamos adelantado. Una vez extirpado el bloqueo mental que le había quedado tras la derrota ante Arabia Saudita, el cual continuó frente a México, se evaporó en un instante cuando Messi marcó su golazo. Ahí el equipo sepultó el trauma, se liberó y apareció. Y volvió a ser la Argentina de los 36 partidos invicta, la ganadora de la Copa América y la que brilló en la eliminatoria. Pese a ser Polonia un equipo organizado y con mucha gente en defensa más un matador adelante como Lewandowski, el dominio albiceleste fue absoluto y las llegadas, copiosas.