Lo dicen a diario con desprecio e impunidad, agravando el grado de ignorancia que afecta a las redes sociales. Algunos reaccionan indignados, pero la mayoría aplaude. Los programas deportivos están plagados de esta especie microbiana porque se acabaron las grandes figuras del periodismo nacional que un día dignificaron la profesión. Sobreviven algunos colegas luchando denodadamente por enseñar a los jóvenes que el deporte es escuela de salud cívica, pero la minusvalía moral e intelectual gana terreno porque la descomposición viene desde muy arriba.