Antiguamente, cuando el periodismo era más cándido y menos resultadista (menos bobo también) cuando todo era más sencillo, si un partido terminaba 5 a 4 el público y el periodismo se alegraban. “¡Qué partidazo…!”, exclamaban. Por el contrario, un 0 a 0 aburría. El paso del tiempo fue cambiando el concepto hasta revertirlo, ahora un 5 a 4 está mal visto, es sospechoso de mala praxis. El periodismo “que sabe” le fue enseñando a la gente que esos partidos son un esperpento táctico, un manual de deficiencias colectivas, un desastre defensivo. Hace poco, en un clásico donde hubo nueve goles, un “comunicador” (que no es exactamente lo mismo que periodista) señaló casi con repulsión: “Fue un show de desórdenes tácticos en el que no me voy a detener porque un partido así no se puede analizar”. Lo dijo escandalizado.