Ya pasaron 50 años del vergonzoso episodio protagonizado por la dictadura militar que asaltó el poder en 1972 y que escribió una página de soberbia, autoritarismo y odio regionalista. Igual que sucede hoy con el Ministerio del Deporte, las entidades deportivas no contaban con dineros propios. Todo se supeditaba a la voluntad o simpatía del Gobierno. El Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) y la Federación Deportiva Nacional (Fedenador) tenían su sede en Guayaquil, como la mayoría de las asociaciones ecuatorianas por deporte que habían nacido en 1968. Esto no era del agrado de los dirigentes del altiplano, salvo honrosas excepciones.