La artillería de Renato Paiva cambió de objetivo. Por ahora dejó de disparar contra ciertos periodistas que son destinatarios de su munición gruesa cuando estos tienen un punto de vista distinto al suyo respecto al desempeño de Independiente del Valle -escuadra que el portugués dirige con relativo éxito- en un partido determinado. O contra quienes hace diez días le reprochaban a Gustavo Alfaro la convocatoria de Jeremy Sarmiento a la Selección para jugar los partidos de eliminatoria mundialista contra Venezuela y Chile.