En 1984 viajé a Uruguay y a Argentina en compañía de Miguel Martín Ycaza y Jacinto Landázuri con una doble finalidad: la primera fue asistir al partido por la Copa Libertadores de Nueve de Octubre, que en calidad de subcampeón del fútbol ecuatoriano debía medirse con Nacional, monarca uruguayo, en el Centenario. La otra, terminado ese partido, ir a Buenos Aires con el propósito de visitar radio Rivadavia, que por esos tiempos era la emisora más popular de Argentina; no había quien la supere en deportes. La idea era conocer su funcionamiento, en vista de que en Guayaquil estábamos por poner al aire radio Caravana.