Era un secreto a voces que dentro de la FEF se vivía un ambiente conflictivo entre los miembros del directorio. No fue muy difícil saberlo porque los propios dirigentes se encargaron de publicitarlo; el vicepresidente Jaime Estrada, acompañado por varios vocales, nos hizo conocer que varias decisiones tomadas por mayoría habían sido desconocidas por el presidente Francisco Egas.