¡Campeones, campeones, campeones…! El grito era redentor, de desahogo, de ¡al fin nosotros…! El que fuera gran dominador del fútbol inglés y que cayera luego en un pozo profundo -cumplirá 30 años sin ser campeón de Liga, donde era el amo supremo- conquistó la Liga de Campeones de Europa por sexta vez en su historia al vencer al Tottenham 2 a 0. Y quizás sea el título más importante en sus 126 años de vida, porque le devuelve todo en una sola noche: la grandeza, el orgullo, la victoria, la alegría, el trono… Liverpool fue muy, muy, muy grande, rey de Inglaterra y de Europa, hasta que un día apareció un señor Ferguson en el Manchester United y lo hundió en la oscuridad, una larga noche de la que acaba de salir gracias a Jurgen Klopp, su gran entrenador. Cuatro años le demandó al DT alemán transformarlo de nuevo en un equipo competitivo, ganador y campeón. Con los mismos argumentos y elementos que ahora, se le había escapado el año anterior porque competir frente al Real Madrid es complicado, en muchos sentidos. Esta vez la moneda cayó de su lado.