Julio Kellman vinculó su nombre con el de Barcelona para la eternidad por dos hechos relevantes: en 1960, el uruguayo se convirtió en el técnico que condujo a los canarios a la obtención de su primer campeonato nacional. Y al mismo tiempo es el pionero entre quienes, contratados por los amarillos, representaron después un perjuicio económico para el club –una situación que es habitual en la historia torera reciente–.