Ayer, más de 2.000 personas marcharon en Quinindé por la paz y la seguridad, como reacción a la balacera ocurrida el pasado 7 de agosto en pleno centro de la ciudad y que dejó cuatro víctimas, entre ellas un niño de apenas 6 años.

A la marcha asistieron cientos de estudiantes de los establecimientos educativos de esta ciudad, quienes portaban fotos ampliadas del niño Dorian Chango, muerto en la balacera. También participó el comandante de la Policía, Byron Fernández Cox, quien dijo que se están realizando las investigaciones en torno al hecho, en el que además murieron dos uniformados: Carlos Poma Álava y Alexander Rodríguez Rosales.

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Mario Chango, padre del niño asesinado, participó también de la marcha. Expresó que él no ha presentado denuncia y que no lo hará porque teme ser víctima de represalias.

El gobernador de Esmeraldas, Lenin Lara, quien participó en la marcha, dijo que las investigaciones que se realizan sobre la balacera determinan que hay que investigar hasta adentro de la Policía: “Solo sabemos que tenemos que investigar hasta a los mismos policías; nuestro propósito es eliminar la podredumbre que hay y es lo que estamos haciendo”.

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El alcalde Manuel Casanova aseguró que la marcha busca enviar un mensaje a los violentos para decirles que los habitantes son personas de paz, gente que quiere vivir con tranquilidad y no van a permitir que la delincuencia los atemorice.