Ollanta Humala rompió el empate técnico y aventajaba ligeramente a la Keiko Fujimori en una de dos nuevas encuestas dadas a conocer ayer, en la víspera de la elección presidencial de Perú.

En el otro sondeo, la ventaja también era del candidato nacionalista, aunque  manteniendose la igualdad técnica.
 
Humala aventaja por 3,8% a la conservadora Fujimori en un sondeo de Ipsos Apoyo dijo una fuente que tuvo acceso al estudio, que dio a Humala un 51,9% de los votos válidos mientras que Fujimori logró un 48,1%

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El trabajo tiene un margen de error de 1,6 puntos porcentuales, rompiendo el empate técnico que le daban otras encuestas.

En otro simulacro de votación a la que tuvo acceso la agencia EFE, realizado por la firma Datum, Humala lograba el primer lugar con un 46,3%  aventajando a Fujimori, quien obtuvo el 44,8%,  El trabajo de la encuestadora Datum tiene un margen de error del 1,4%.

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Si bien la diferencia de sólo 1,5 puntos, no parece relevante, lo significativo es que la misma empresa realizó el 31 de mayo y 1 de junio otra encuesta que arrojó un punto de diferencia para Keiko Fujimori, y esta ventaja se ha revertido en un solo día.

Datum ha recogido un retroceso paulatino de Fujimori y, en paralelo, un aumento de la popularidad de Humala, proceso que se viene registrando en sus distintos sondeos desde el pasado 10 de mayo.

Cinco dirigentes de las principales empresas encuestadoras del país coincidieron el jueves en rueda de prensa en que estas elecciones son las más ajustadas de la historia de Perú y que es imposible predecir resultados.

Los dos son considerados populistas, pero se ubican cada uno a un extremo del espectro político.

Casi la mitad del país no votó por ninguno de ellos en la primera vuelta del 10 de abril, sino por alguno de los otros tres candidatos de centro, que terminaron por dividirse los votos y quedaron fuera de carrera.

Fujimori es la preferida de los inversionistas, quienes consideran que mantendrá en pie las políticas de apertura económica. Humala, quien perdió la elección presidencial del 2006, despierta resquemores a pesar de haber moderado su discurso de izquierda y haber tomado distancia del presidente venezolano Hugo Chávez.

Ayer, el militar retirado de 48 años pidió nuevamente confianza a los operadores financieros ante un eventual triunfo suyo.

“Que tengan confianza, que vamos a comprometernos a mantener el crecimiento económico, la estabilidad macroeconómica y un manejo prudencial de la caja”, dijo.

Los candidatos se lanzaron dardos el jueves, en sus cierres de campaña, en un intento a contrarreloj por conquistar votos que les den la victoria en la contienda electoral más reñida del país.

“Los peruanos reclaman un cambio sin intromisiones de presidentes extranjeros, nosotros somos un proyecto peruano, en el que gobernaremos los peruanos y no un presidente venezolano”, dijo Fujimori.

“Nosotros no somos parte del proyecto bolivariano controlado por el señor Hugo Chávez, que solo lleva pobreza, inflación y autoritarismo”, agregó Fujimori.

Humala no puede desprenderse de la influencia del presidente Chávez, cuyo apoyo al peruano en el 2006 es mencionado como un factor que le costó la presidencia en la anterior elección, según analistas. Ayer, el candidato rechazó una acusación hecha por el ex secretario estadounidense para América Latina, Roger Noriega, quien señaló que Chávez le ha hecho llegar 12 millones de dólares en los últimos 6 meses para su campaña electoral.

“Rechazamos totalmente esa calumnia, es una actitud irresponsable de un exembajador a título personal, que dice mentiras sin tener pruebas a tres días de las elecciones”, dijo el candidato.

“No podemos regresar a la corrupción ni a la dictadura (...) es necesario hacer un cambio en el país”, afirmó Humala.

Durante la contienda, Fujimori ha provocado rechazo por especulaciones de que querrá liberar a su padre, condenado a 25 años de prisión por abusos a los derechos humanos en su década de poder. Muchos temen que el exmandatario gobernaría bajo la sombra en una gestión de su hija.

En las calles de Lima, las opiniones estaban divididas.

“No podemos volver a los tiempos oscuros de los noventa, Fujimori fue una nube negra para nuestro país, hubo tantas violaciones de derechos humanos”, decía Gustavo Reyes Acosta, un abogado penalista, mientras tomaba cerveza con colegas y gritaba “¡Ollanta!” en el cierre de campaña de Humala en la víspera.

“Keiko representa la continuidad económica, mientras Ollanta planea otro modelo económico que perjudicará la inversión y la economía”, dijo Eduard Venegas, un agente de seguridad, mientras escuchaba el cierre de campaña de Fujimori, en otro lado de la ciudad.

Prominentes escritores e intelectuales tienden a apoyar al ex teniente coronel del ejército, poniéndose en contra de los banqueros y ejecutivos mineros a quienes aterroriza la idea de que Humala incremente el control estatal en los mercados.

Los grupos de derechos humanos tienden de mala gana a apoyar a Humala, quien ha sido acusado por testigos de pagar sobornos para evitar ser enjuiciado por abusos cometidos cuando era capitán en una base militar contrasubversiva en la selva en 1992.

Sienten imposible respaldar a Keiko Fujimori, cuyo padre cumple actualmente una sentencia de 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos durante su mandato (1990-2000).

La semana pasada los activistas de derechos humanos organizaron una marcha en contra de la candidata.

Alianzas

Cualquiera sea el ganador de la segunda vuelta presidencial peruana mañana, que opone al izquierdista nacionalista Ollanta Humala y a la derechista Keiko Fujimori, tendrá que forjar alianzas en el Congreso unicameral, donde ninguna fuerza tiene mayoría.

Fragmentado

El nuevo presidente elegido mañana y que asumirá el poder el 28 de julio, día nacional de Perú, se topará con un Congreso fragmentado, con la alianza de partidos de izquierda de Ollanta Humala como primera minoría, con 47 bancas sobre un total de 130.