Los cangrejos deleitaron. Cautivaron por el grueso de sus tenazas, por el tamaño de sus caparazones de hasta 11 cm, que representaba casi el doble de los que se encuentran en mercados de Guayaquil a $ 5 por atado (12 unidades).

Acá se vendieron a $ 10, que compradores pagaron sin reparos porque “valía la pena” el deleite que le iban a dar a sus paladares; entre ellos, el guayaquileño Manuel Villa, de 42 años, quien desembolsó $ 50 por cinco atados para una cangrejada prevista más tarde en su casa, en la ciudadela Guayacanes.

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Los cangrejos “manos gordas” se comercializaron en la feria gastronómica que se desarrolló en esta ciudad dentro de los festejos por los 50 años de cantonización, que se cumplieron ayer y que se festejaron también con desfiles y sesión solemne. La noche del sábado pasado hubo bailes populares y un estallido de juegos pirotécnicos que iluminó la noche de esta urbe guayasense.

En la feria participaron asociaciones de cangrejeros que montaron el hábitat del crustáceo en piscinas. Un suelo lleno de fango y plantas de mangle con cangrejos enterrándose en el lodo o enfrentándose entre sí, brindaron un espectáculo que fue fotografiado y filmado por los asistentes.

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También los espectadores registraron la variada gastronomía a base de este marisco. Más de diez locales de Naranjal congregados en la escuela Mariano Unda ofrecieron cebiches, ensaladas, tallarines, carapachos rellenos, cazuelas, tortillas, toda una gama de exquisiteces que fue bien apreciada por decenas de comensales.

Los precios fluctuaron entre $ 1 y $ 2,50 en los puestos, entre ellos, el del naranjaleño Damián Vergara, de 51 años, que este año llegó a la feria con una nueva propuesta gastronómica: el guatallarín de cangrejo.

Las carnes del crustáceo asomaron por doquier. De un lado, manos del marisco entre el maní y las papas de la guatita; y del otro, entre fideos y hojas de perejil. Vergara llegó a las 09:30 con una bandeja de este menú, que despertó el apetito a los concurrentes. Más tarde ganó con su guatallarín en la categoría mejor plato.

Epifanio Ortiz, de 41 años, de la Asociación Nuevo Porvenir, recordó que el año pasado en el concurso del cangrejo más grande lo ganó un crustáceo que medía 63 cm extendidas sus tenazas. Él lleva más de dos décadas dedicado a la captura de cangrejos y muestra con “orgullo” una verruga en el pulgar de su mano izquierda que le quedó luego de un hincón que recibió de la uña del cangrejo.

Su compañero Geovanni Potes, de 28 años, en cambio, mostró sus nudillos ennegrecidos y callosos por los aprisionamientos con las tenazas del crustáceo. Otros capturadores como Gregorio Mejillones, de 58 años, comentaron que más bravas son las hembras. “Prefieren perder la mano que soltar (los dedos)”, dijo.

En 10 a 20 minutos en lancha, los cangrejeros llegan al sitio Marranche, en el estero de Naranjal, donde cada uno coge unos 240 crustáceos (seis atados) en una jornada de seis horas. Pero ayer, en medio de un Naranjal festivo, Potes vendió su producto.

Los asistentes también se “aseguraron” temprano con sus atados de diez o doce cangrejos dentro de la feria organizada por la Cooperativa de Ahorro y Crédito (Coopera) para “reactivar el aparato productivo”, comentó el gerente Rodrigo Aucay. Es el octavo año, agregó.

Más tarde, la carrera de cangrejos emocionó a los asistentes, especialmente a la Asociación Nuevo Porvenir que ganó el primer lugar. El mejor ejemplar se lo adjudicó la Asociación de Cangrejeros 6 de Julio.

Detalles: Crustáceos
Ganadores
La elección del cangrejo más Grande la ganó Fernando Franco, de la Asociación de Cangrejeros 6 de Julio, con un ejemplar que midió 64 cm; el primer lugar en la carrera de cangrejos fue para Isidro Mejillones, de la Asociación Nuevo Porvenir; y el mejor plato típico fue para el guatallarín de Nacho Vergara.

Vedas
En el año hay dos vedas del cangrejo de un mes de duración; la primera se cumple del 15 de enero al 15 de febrero, la segunda del 15 de agosto al 15 de septiembre. Estos periodos de restricción de captura se realizan para propiciar la reproducción y por la muda de caparazón del crustáceo.