“¡El agua no se vende, el agua se defiende!”, fue el grito con el que los indígenas de la serranía y líderes sociales iniciaron la marcha en contra del proyecto de Ley de Aguas que se tramita en la Asamblea Nacional.
Desde el parque La Carolina (norte de Quito) se concentraron además los representantes de las juntas de regantes que llegaron en buses desde Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Azuay, Imbabura, Guayas y Pichincha.
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Uno de los yachag (sabio) que acompañaba la caminata soplaba una caracola para anunciar la toma de la ciudad a los transeúntes que pasaban por esta zona. Una bandera multicolor daba la apertura de esta caminata, seguida de la dirigencia indígena de la Conaie, Frente Popular, el ex presidente de la Asamblea Nacional, Alberto Acosta, y asambleístas del Movimiento Popular Democrático (MPD) y Pachakutik.
Caminaron cerca de cinco kilómetros por las calles de la ciudad hasta llegar a la Asamblea Nacional. En este sitio, hubo forcejeos entre los indígenas y la Policía por ingresar al recinto legislativo. Una puerta de vidrio se rompió.
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El presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Cordero, recibió a la multitud que se agolpó en la explanada del palacio legislativo para exigir respuestas a sus peticiones y anunció que se otorgó una prórroga para el análisis del proyecto de ley. La Comisión de Soberanía Alimentaria, que analiza el documento, tendrá hasta el 25 de abril para entregar el informe para segundo debate. Agregó que si hay una ley privatizadora, no se aprobará en el pleno.
Sin embargo, este anuncio no calmó los ánimos de los indígenas, quienes pidieron decisiones inmediatas y no solo ofrecimientos. Marlon Santi, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) reclamó porque las propuestas sobre el proyecto de recursos hídricos presentados el año pasado no fueron recogidas en el documento para segundo debate.
Exigían la desprivatización del agua; que se conforme un consejo o secretaría plurinacional del agua, con representación de todos los sectores sociales y solicitaron que se priorice el líquido para el consumo y la producción de alimentos.
También pidieron que la autoridad única del sector hídrico no sea manejada por el gobierno de turno.
“Estamos cansados de que nos sigan mintiendo”, dijo el dirigente, al advertir, que este es el inicio del levantamiento indígena. Agregó que no vienen a plantear propuestas separatistas sino a exigir que se reconozcan los derechos de los indígenas sobre el manejo del agua.
Diocelina Iza, dirigente de Cotopaxi, dijo sentirse indignada porque no se toman en cuenta las propuestas indígenas. “Ya basta de tanto atropello, de tantas mentiras, que se desprivatice el agua (...). Si no existe agua no podremos asegurar la alimentación para las ciudades”, aseveró.
Para el ex presidente de la Asamblea Nacional, Alberto Acosta, el trabajo de la Comisión de Soberanía Alimentaria fue lento y poco eficiente. Los integrantes tuvieron un año para desarrollar el proyecto, pero hace falta voluntad política para escuchar la opinión de los pueblos y nacionalidades indígenas, afirmó.
Los indígenas insistieron en que si no atienden sus peticiones se quedarán en Quito indefinidamente. A esta protesta se sumaron las asociaciones de trabajadores camaroneros y la Cámara de Acuacultura que también reclaman por el proyecto de Ley de Aguas.
Detalles: Logro de camaroneros
Compromiso legislativo
El art. 103 del proyecto de ley de aguas será reformado, según el compromiso que asumió ayer el vicepresidente de la Asamblea, Rolando Panchana, con los delegados del sector camaronero.
Reforma del articulado
El art. 103 señala que no se autorizará para aprovechar el agua para la cría y cultivo de especies que se asienten en zonas de playa y bahía, en áreas de manglar y salinas.