Por Francis Pisani
.- "El mundo debería concentrarse en la mitigación", declaró de manera un tanto esotérica el Dr. Keiji Fukuda, subdirector general interino de la Organización Mundial de la Salud, el 29 de abril, en una de sus declaraciones sobre la amenazante pandemia de influenza porcina.

Al reportar sus palabras, el The New York Times citó a expertos según quienes dicha "mitigación" alude a la toma de "medidas no farmacéuticas" y explicó que incluye desde las precauciones de corte higiénico (lavarse las manos, usar tapabocas, entre otras) hasta el cierre de lugares públicos, entre otros.

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De hecho, mientras no se sabe bien lo que está pasando con el virus AH1N1 y se espera el descubrimiento y la posterior producción de una hipotética vacuna, una de las mejores herramientas para limitar los estragos proviene de la comprensión de la ciencia de las redes y de su aplicación.

Un poco de historia reciente nos puede ayudar. En un estudio publicado en el 2002, bajo el título 'Halting viruses in scale-free networks', Zoltán Dezso y Albert-László Barabási explicaron que en una red compleja se puede contener la difusión del virus prestando especial atención a los "hubs" o concentradores, ya que "están en contacto con un gran número de nodos y son proclives, por tanto, a ser infectados con facilidad. Una vez infectados, pasan el virus a una fracción significativa de nodos en el sistema", por la sencilla razón de que las conexiones trabajan en ambas direcciones. Autor del libro Linked, el profesor Barabási es ahora director del Centro de Investigación de las Redes Complejas de la Universidad de Notre-Dame.

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En el 2003, cuando brotó la epidemia de SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Severo), la teoría se aplicó y contribuyó al éxito de las medidas de contención. Uno de los casos más impresionantes fue el cierre de hospitales (cuyos efectos fueron analizados en un estudio publicado por los Centers for Disease Control de EE.UU., bajo el título 'SARS: transmission and hospital containment').

Le pedí entonces a Barabási explicaciones complementarias (en particular sobre la aparente "paradoja médica" representada por el cierre de hospitales en tiempos de epidemia), y me contestó lo siguiente por correo electrónico (parcialmente publicado en Reforma en abril del 2003): "Lo que cuenta en este caso no es el tratamiento sino el aislamiento de los concentradores. Por lo tanto, tiene razón: hay una cierta paradoja de la atención médica -una que emerge en cada epidemia y no solamente en esta-. Médicos y enfermeras son quienes siempre se encuentran en situaciones de mayor peligro cuando se enfrentan a una nueva enfermedad.

Sin embargo, en este caso, la ausencia potencial de esos profesionales de la salud no es un asunto de mayor importancia en la medida en la cual, de todas maneras, no existe tratamiento. Lo único que pueden hacer en el caso del SARS es aislar a los individuos que no responden al tratamiento".

La situación es diferente hoy en la medida en la cual los tiempos y las formas de contagio de la gripe porcina difieren de los del SARS, pero no cabe duda de que algo de las lecciones de entonces se está aplicando. El cierre inmediato de lugares públicos en México (estadios de fútbol, actos masivos, y sobre todo escuelas) ha sido aplicado con aparente eficacia en cuanto a la reducción del ritmo de aumento de los casos.

Estados Unidos (en particular zonas afectadas de Texas) comenzó a aplicar algunas medidas comparables apenas el número de casos pasó cierto umbral peligroso.

"Los concentradores son importantes y las autoridades lo saben", me acaba de confirmar por correo electrónico el profesor Alessandro Vespignani, director del Centro de Investigación sobre Redes y Sistemas Complejos de la Universidad de Indiana: "Están adoptando en este mismo momento medidas correctas al cerrar esos lugares y al incitar a la toma de medidas de distanciamiento social que hacen que las redes sean menos densas y que la difusión de la enfermedad se haga más difícil".

Entre el 2003 y el 2009, la ciencia de las redes aplicadas a la circulación de virus hizo significativos progresos. Vespignani y su equipo hacen predicciones sobre la expansión de la gripe porcina. "Esas predicciones pueden ser hechas gracias a nuestra comprensión de las redes complejas", explica. "En particular, la difusión de la epidemia es llevada a multiescala por las redes de movilidad humana, que integramos en nuestro modelo". Se refiere en este caso a la importancia que tienen los viajes en avión, uno de los elementos primordiales de difusión de la influenza en el mundo entero.

Vespignani, sin embargo, al igual que la casi totalidad de los especialistas del área, no aconseja cerrar los aeropuertos, solo seguir con mucha atención a quienes llegan en vuelos directos de las zonas afectadas.

LINKS
Para más información:
Halting viruses in scale-free networks
http://www.nd.edu/ (publicación número 20)

SARS Transmission and Hospital Containment
http:// www.cdc.gov/

New York Times - Containing Flu Is Not Feasible, Specialists Say
http://www.nytimes.com/

Barabási
http://www.barabasilab.com/

Alessandro Vespignani
http://www.informatics.indiana.edu/

Predicciones sobre la expansión de la epidemia
http://www.gleamviz.org/ y
http://rocs.northwestern.edu/

Influweb de Vespignani en Europa
http://www.influweb.it/