Pese a que la Junta Bancaria dispuso que se contratara una auditoría independiente para determinar las pérdidas de Filanbanco al 2 de diciembre de 1998, recién se lo hizo en el año 2001 y el resultado de la firma Deloitte & Touche, hecho público en mayo de ese año, arrojó un monto de $658 millones, muy por encima de los $205 millones estimados inicialmente, tanto por los ex administradores como por el Estado.
Ni los gerentes de la Agencia de Garantía de Depósitos ni la administración estatal de Filanbanco contrataron la auditoría durante 1999 ni en el 2000. En el primer caso fueron James Mac Pherson, Bruno Leone, Walter Valarezo y Luis Villacís; en el segundo, Daniel Cañizares, Gonzalo Hidalgo, Antonio Bejarano. Sobre ellos estaban los superintendentes de Bancos Jorge Egas Peña y Jorge Guzmán. Quien ordenó, nuevamente, hacer esta contratación fue Juan Falconí, superintendente de Bancos de ese entonces. Este estudio se hizo entre diciembre del 2000 y febrero del 2001.
Publicidad
El problema fue que al conocerse el resultado de Deloitte & Touche, 17 meses después de que Filanbanco dejara de ser privado, se lo cuestionó. El intendente nacional de Supervisión de Instituciones Financieras, Alejandro Maldonado (actual Superintendente de Bancos), estimó el 6 de agosto del 2001, en una carta al superintendente Miguel Dávila (que sucedió a Falconí, destituido por el Congreso), que este “no contenía resultados objetivos debido a la dificultad de auditar cifras de un balance cerrado dos años antes”.
Hasta ahora nada se ha resuelto sobre este punto. Incluso, en el examen especial de Contraloría Nº DA1-060-02, los auditores pidieron, el 10 de mayo del 2001, a la Superintendencia la información sobre el monto de esta deuda. El 19 de junio, el entonces titular de ese organismo, Miguel Dávila, respondió negativamente a la solicitud argumentando que:
“De conformidad con el artículo 90 de la Codificación de la Ley general de instituciones del sistema financiero, los informes de inspecciones y análisis que emite la Superintendencia de Bancos no pueden ser divulgados a terceros”.
Al respecto, Dávila afirmó a EL UNIVERSO que los resultados de pérdidas “no son públicos” y que al 10 de mayo del 2001 “estoy absolutamente seguro de que no tenía el informe de la Deloitte y no podía hacerlo”. Admitió que sobre este tema no hizo “absolutamente nada, porque lo que se tenía que hacer no se hizo en su momento”. La auditoría y el informe de Maldonado se incluyeron en el juicio contra los ex accionistas de Filanbanco.
Este Diario también quiso entrevistarse con el actual Superintendente de Bancos, Alejandro Maldonado pero nunca contestó el cuestionario enviado por escrito, el pasado 13 de mayo.
Si no se da a conocer el monto de las pérdidas y por ende de lo que los accionistas privados le deben al Estado por hacerse cargo del banco, cualquiera de los constituyentes del fideicomiso podría pedir el arbitraje de la Cámara de Comercio de Guayaquil, para dar por terminado el Fideicomiso AGD. Ya han pasado cinco años y medio sin que se pueda cumplir el objetivo para el que fue creado: pagar las deudas de los accionistas privados de Filanbanco a la AGD.
Dependiendo del resultado del arbitraje, los bienes podrían regresar a Intral Panamá, accionista de Filanbanco S.A. y cuyo presidente es Carlos Alberto (Chaly) Pareja Cordero; y a Filanbanco Trust, actualmente en proceso de liquidación en Panamá.
LO QUE SE ENTREGÓ AL FIDEICOMISO AGD
El aporte de $65 millones al fideicomiso AGD, y que correspondía a la garantía de los ex accionistas de Filanbanco, lo dieron 16 empresas, en su mayoría representadas por Magdalena Ávila.
Estas fueron: Predios La Montaña, Industrias e Inversiones Claudia, Saprebi, Predial e Inversionista Escobedo, Inversiones del Sur, Mercantil Urbana, Inversiones Urbanas, Coydesa, Importrent, Kanigia, Constructora Herbelo y las inmobiliarias Esasa, Chimborazo, Ballén, Esmasa, Erlasa y Doce de Octubre
El aporte de los $107 millones, que correspondía a Filanbanco Trust & Banking Corporation, lo dieron nueve compañías accionistas de Las Orquídeas y dueñas de algunos locales de Puntilla Mall
Adicionalmente, se aportó el lote de obras de arte colonial que eran parte del Museo Nahim Isaías.