Apenas medio millar de manifestantes se sumaron este miércoles a las protestas convocadas por los líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que se habían anunciado como multitudinarias.
En el parque del Arbolito se reunieron los pocos indígenas que escucharon el llamado de su dirigencia y que incluso había asegurado que esta protesta terminaría con el gobierno del mandatario Lucio Gutiérrez.
Jugando cartas y preparando comidas comunales, yacían los manifestantes en los prados del pequeño terreno, ubicado en el norte de Quito.
"Se tiene que hablar de fracaso el momento que terminemos la protesta", advirtió el presidente de la Conaie, Leonidas Iza, rehusándose a dar por finalizado el anunciado levantamiento, que se comenzó fríamente hace tres días y de forma simultánea a la Asamblea General de la OEA, en Quito.
"Hemos dicho que (la manifestación) será progresiva, y vamos a continuar. Preferimos seguir luchando antes que quedarnos de rodillas", agregó.
Aunque no hay informes de protestas masivas indígenas en otras provincias, Iza aseguró que miles de personas están en camino desde los montes andinos a la capital para marchar por las calles.
La Policía informó que la carretera Panamericana se mantenía abierta al norte del país, pese a los intentos por bloquearla.
Humberto Cholango, dirigente de la Ecurunari, la organización más fuerte dentro de la Conaie, abrió la posibilidad de dar por terminadas las protestas.
"Después de esta marcha realizaremos una evaluación y comunicaremos cualquier decisión al país", precisó.