A las 10h30 de ayer la mesa de la sala de sesiones del pleno de la Corte Superior de Justicia de Guayaquil (CSJG), en el 5º piso del edificio, estaba llena de carpetas: 170 jucios pendientes.
A unos diez metros de la sala, en el despacho de la presidencia, Miguel Félix López –quien cumplió su período de dos años a las 16h00– revisaba algunos juicios pendientes y daba una entrevista a otro medio de comunicación. “Estoy trabajando como un día normal”, sostuvo.
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Acerca de su retiro del cargo indicó que percibía la “complacencia de todos los magistrados por su labor”. Muestra de ello fue el acuerdo que le entregaron los 21 ministros jueces el mes pasado, en el que le reconocían “la exitosa labor cumplida” por el hasta ayer presidente. Tenía previsto trabajar hasta las 16h00 para luego acudir a la sesión del pleno. La próxima semana pedirá una licencia, pues está dolido por la muerte de su hermano Manuel, el 1 de enero pasado.
A las 12h00 en el 6º piso, el despacho del magistrado de la 5ª Sala, Francisco Morales, lucía ordenado, ninguna carpeta de juicio pendiente en su escritorio y solo lo acompañaba su secretaria, Gabriela Espinoza.
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Sobre su postulación para dirigir la Corte indicó que estaba optimista y que minutos antes lo acompañaban tres ministros –cuyos nombres omitió–, quienes le ofrecieron su apoyo para la tarde.
En el 5º piso, en la 2ª Sala, el magistrado Gustavo von Buchwald estaba acompañado de su hijo y tres columnas de carpetas de juicios pendientes que –según él– estaba despachando. En quince minutos, sus tres teléfonos –dos celulares y uno convencional– no dejaron de sonar. Le entregó a su hijo los dos móviles y le pidió que desconectara el otro.
Von Buchwald señaló que horas antes recibió algunas llamadas de magistrados y abogados que le daban apoyo a su postulación. Reiteró que no le afecta tener amistades de una tendencia política determinada, pues mucha gente lo conoce desde cuando fue presidente de la FEUE en 1969.
En la 4ª Sala, ubicada en el 6º piso, María Leonor Jiménez de Viteri ordenaba su escritorio y recibió a la prensa que tenía inquietudes de su candidatura y posibles reuniones con otros magistrados para confirmar votos a su favor.
Pero no hubo negociaciones previas. Señaló que estaba a la expectativa, ya que ahora “todo es un misterio y los ministros estamos elucubrando”, aunque reconoció que era casi seguro el triunfo de Von Buchwald. Aseguró que su hija, la diputada del PSC, Cynthia Viteri, no interfiere en sus actividades públicas.