Durante el correato, cuando el gobierno recibía críticas, la respuesta del mandatario era “primero ganen las elecciones”. Los antes Alianza PAIS, devenidos en UNES, han visto reducido el favor popular en las urnas y ahora desconocen lo que fuera su precepto. En 2021 Ecuador no se decidió por Andrés Arauz ni Yaku Pérez; fue Guillermo Lasso quien ganó la Presidencia.

Es un despropósito pretender imponer con violencia al resto de la población un ideario, por muy legítimo que sea; que la dirigencia indígena se preste para intentar desestabilizar al gobierno elegido de manera democrática; y que desde la Asamblea Nacional, Pachakutik junto a UNES e independientes hayan pretendido imponer la anarquía quitándole al presidente de la República su prerrogativa de decretar el estado de excepción con el que se busca proteger a la ciudadanía que se ve amenazada por actos violentos y destructores.

La dirigencia indígena condiciona el diálogo; las bases marchan con lanzas, machetes y piedras, causan daños y temor. Atacan a policías, militares, periodistas y a quien no se pliegue a la protesta; obstruyen la provisión de servicios y de productos, y privan a la mayoría de su derecho a trabajar por la reactivación tras la pandemia.

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Llegan a las ciudades para causar el caos. Ese accionar reprochable va quedando documentado en videos que se difunden a través de teléfonos móviles. En uno de ellos se puede ver cómo una centena de indígenas iracundos acosan y golpean a un hombre porque, dicen, es “aliado del presidente Lasso”. Las imágenes transmiten al espectador la angustia del hombre arrinconado al que le aplican la justicia indígena. Entre la muchedumbre se escucha a uno decir: “Ahí nomás, ahí nomás… Ya le daron suficiente…”. Otro toma el turno de golpearlo y le advierte: “No te quiero que participes de ningún movimiento en el cantón Alausí, ¿oíste, oíste? Eso va para todos los políticos…”. Otra voz trata de contenerlo: “Ya tranquilo, abran, que vaye… ya, ya tranquilo, rompió la oreja, tranquilo”.

No es tiempo de odios ni revanchas, sino de sensatez, de respaldar la democracia. (O)