Una noticia oprimió el corazón de muchos ecuatorianos el último día del año 2024. Los cuatro de las Malvinas están muertos. Así lo determinó el informe de Medicina Legal sobre el reconocimiento de cuatro cuerpos que aparecieron calcinados en Taura el pasado 24 de diciembre.
Los cuatro menores de edad desaparecieron el 8 de ese mismo mes luego de haber sido retenidos por una patrulla militar cuyos integrantes dijeron que los liberaron en esa parroquia de Naranjal, Guayas.
La justicia determinará las responsabilidades en el caso de Steven (11 años), Nehemías (15), Josué (14) e Ismael (15), los cuatro habitantes de las Malvinas. Y en el inicio de este 2025 es justicia lo que se demanda.
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Desde el Ejecutivo, el primer ministerio en pronunciarse fue el de la Mujer y Derechos Humanos. En un comunicado publicado en redes sociales expresa una profunda tristeza por la noticia del reconocimiento de las víctimas y se solidariza con su familia. Además, en el documento fechado 31 de diciembre de 2024 reafirma su compromiso “con la búsqueda de la justicia, la verdad y la reparación”.
Ecuador merece verdad, merece justicia. Este caso no puede sumarse a los tantos que la impunidad deja en el olvido, por ello es necesario tomar la palabra al ministerio que representa al Gobierno.
El Ministerio de la Mujer y Derechos Humanos recordó a las instituciones públicas, privadas y a la sociedad la importancia de actuar con respeto hacia las familias afectadas, evitando cualquier forma de revictimización y estigmatización.
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En las redes sociales se publica mucha información falsa tanto sobre las víctimas como de los 16 militares que son parte de la investigación en el caso.
La desinformación nada aporta y más bien retrasa y hace daño a las investigaciones. Es importante que desde todos los sectores, como dice el Gobierno, se actúe con responsabilidad, sin especular, y que la verdad y la justicia hagan su trabajo. De las reparaciones se hablará, pero el dolor de una pérdida es irreparable. (O)