A menos de 100 días de que se inicie el Mundial de Fútbol, el 11 de julio próximo, la organización debe estar concentrada en la seguridad, logística y capacidad de gestión para ofrecer una buena experiencia al aficionado, en medio de la inevitable incertidumbre por la guerra de Estados Unidos –una de las sedes principales– contra Irán –país con selección clasificada–.
La Copa Mundial de la FIFA 2026, organizada por México, Estados Unidos y Canadá, es un esperado espectáculo deportivo que reunirá a millones de espectadores, selecciones y delegaciones. Hoy es motivo de análisis por la situación que vive cada uno de los países sede.
El pódcast de Connectas, la plataforma periodística de investigación, reseñó como preocupación la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que en una semana sumó 6.400 ataques. La violencia narco en México y la represión del ICE contra los migrantes no son situaciones menores en la evaluación.
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En el contexto de tensión internacional y de riesgos propios de eventos masivos es clave garantizar la seguridad. La organización del Mundial tiene experiencia en la materia, pero debe contar con la total colaboración gubernamental de las sedes, de los participantes y echar mano de la tecnología para blindar la experiencia deportiva más esperada del planeta.
En la misma línea se requiere de los tres países sedes para garantizar la logística que no solo implica infraestructura hotelera y estadios, sino facilidades en los sistemas migratorios, transporte aéreo y terrestre, sin que represente fragilidad de controles fronterizos.
Hay confianza en la organización para que el Mundial 2026 sea una fiesta de goles que vuelva a llenar de alegría deportiva a los aficionados que esperan ansiosos cuatro años para esta celebración. A la par, representa un movimiento que indiscutiblemente viene bien a la economía de sectores turísticos, comerciales, financieros y al fisco. Los Gobiernos de los países donde se desarrollan han dicho que están listos y garantizan seguridad. (O)




















