Los anuncios sin hacerse efectivos son solo anuncios con el interés de ganar titulares o viralidad en redes sociales y no se puede admitir. Pasa en Venezuela con la liberación de los presos políticos que al menos hasta la tarde de este 9 de enero siguen, en su mayoría, esperando por la libertad.

El 8 de enero la presidenta encargada Delcy Rodríguez ordenó la excarcelación de un número importante de estos detenidos. O así lo informó su Gobierno. Hasta la tarde del viernes varias ONG y la coalición opositora tenían reportes de la liberación de entre 9 y 11 personas, frente a los 811 presos políticos que contabiliza Foro Penal. El régimen no había proporcionado una lista oficial de quienes serían puestos en libertad ni un cronograma.

Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado familiares de los presos políticos cuentan las horas para su liberación. El anhelo se ve más cercano tras el anuncio oficial y las imágenes que recorrieron el mundo de Enrique Márquez y Biagio Pilieri abrazando a sus seres queridos tras haber estado más de un año privados de su libertad.

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ONG y organismos internacionales tienen el deber de estar muy pendientes de que se cumplan las ofertas con inmediatez y de que cada liberado se encuentre en buen estado.

“A todos debe alegrarnos la liberación de cinco compatriotas y otros ciudadanos retenidos. Supone un necesario paso en la dirección que anhelamos y que el pueblo venezolano merece y que no puede ser distinto al de recuperar plenamente las libertades”, dijo este viernes el rey Felipe VI de España.

Así debe ser. Los líderes mundiales y la sociedad, en un mundo globalizado, tienen que interesarse por la democracia y el bienestar de un pueblo hermano.

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La liberación de presos políticos va de a poco, eso no es un consuelo. Hay que abogar porque las ofertas se cumplan y no se diluyan entre lo mucho que ocupa a Venezuela tras siete días de la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Estados Unidos para ser procesado. (O)